Soy una alumna de 4º de ESO del IES Valadares, en Vigo. En este blog muestro información sobre Luis Cernuda, uno de los grandes poetas perteneciente a la Generación del 27.
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Cernuda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Cernuda. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de marzo de 2012

Comentario Poético: Niño tra un cristal


                                      NIÑO TRAS UN CRISTAL

        Al caer la tarde, absorto
Tras el cristal, el niño mira
Llover. La luz que se ha encendido
En un farol contrasta
La lluvia blanca con el aire oscuro.
La habitación a solas
Le envuelve tibiamente,
Y el visillo, velando
Sobre el cristal, como una nube,
Le susurra lunar encantamiento.
El colegio se aleja. Es ahora
La tregua, con el libro
De historias y de estampas
Bajo la lámpara, la noche,
El sueño, las horas sin medida.
Vive en el seno de su fuerza tierna,
Todavía sin deseo, sin memoria,
El niño, y sin presagio
Que afuera el tiempo aguarda
Con la vida, al acecho.
En su sombra ya se forma la perla.

Niño tras un cristal es un poema perteneciente a Desolación de la Quimera. El tema general del libro es la recopilación de lo que Cernuda hizo a lo largo de su vida, mirar al pasado.  Cernuda se manifiesta  solo, reflexivo, crítico, seco y amargo. No obstante, está sostenido aún por su voluntad de descubrir y rescatar lo humano esencial, cuya fe no ha perdido, y de vivir por ello y para ello, limpia y dignamente.

Se trata de un texto escrito en verso formado por cuatro estrofas de cinco versos cada una y un verso final que por su significado funciona como conclusión o idea principal. Los versos son libres; es decir, no miden lo mismo ni riman entre ellos.



Es un poema descriptivo de un niño recogido en su habitación que a solas ve cómo anochece mientras se entretiene con un libro.

En el poema podemos distinguir dos partes:
- Primera parte: descripción del momento y el lugar en el que se encuentra el niño: éste se haya en su habitación mirando cómo anochece y llueve. Ha terminado su jornada escolar y se entretiene hojeando un libro.

- Segunda parte: el poeta resalta el momento aún cándido de la inocencia del niño, que a punto está de hacerse mayor.

El poeta rememora el momento previo a la superación de la etapa más infantil por parte de un niño, que puede ser él mismo. Así lo describe solo, en su confortable habitación, al anochecer, después de haber venido del colegio, leyendo y entreteniéndose con un libro, imaginando sus fantasías. En ese estado aún está en el mundo de la infancia donde aún no hay experiencias determinantes, no hay anhelos ni envidias. Y resalta esos momentos de paz antes de que el tiempo inexorable le entregue a la vida consciente.

El poema consta de los siguientes recursos:
Hipérbaton: Vive en el seno de su fuerza tierna, todavía sin deseo, sin memoria,el niño. Posposición del sujeto niño después de un sintagma verbal largo. Deseo por parte del poeta de prolongación de la etapa infantil al resaltar en primer lugar características de ese momento.



Paralelismo: todavía sin deseo, sin memoria, … sin presagio. Repetición de la misma estructura sintáctica. Se incide en la descripción de la etapa infantil con esas características.



Personificación:  La habitación a solas / le envuelve tibiamente. El confort de la habitación, su calor, le protege de la lluvia y viento que hace fuera.



Símil: El visillo… como una nube. La blancura y dibujos del visillo le parece al niño una nube.



Metáforas:

- El visillo le susurra lunar encantamiento. El visillo se mueve (el viento se cuela por la ventana) y ese sonido parece un susurro que le habla. Se resalta la soledad del niño: le habla el visillo, le protege la habitación.



- Es ahora la tregua. Descanso, evasión de las tareas del colegio.


-El tiempo aguarda con la vida al acecho. La superación de la infancia es inminente y ese momento, el poeta lo presenta con temor.


- En su sombra la perla ya se forma La esencia del carácter de la persona se está fraguando en la niñez. Esa sensación de soledad  se harán realidad de mayor.



Metonimia: El colegio se aleja. Las tareas, el trabajo del alumno para estar atento y rendir en el colegio. Se utiliza el nombre del centro escolar, por lo que se hace en él.



Enumeración: La noche, el sueño, las horas sin medida. Tiempo que transcurre hasta volver al colegio. Con la expresión Horas sin medida se resalta la libertad de esos momentos en contraposición a la disciplina del colegio.



Comentario poético: Donde habite el olvido


Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora; donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje                                                            5
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
En mi pecho su ala,                                                                    10
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el
tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a
imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,                                                15
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.                                            20

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.



Este poema de Cernuda es parte del libro Donde habite el olvido, escrito entre 1932-1933. El titulo nos remite  un verso de Bécquer, una figura muy influyente para él.  La referencia de algunos poetas célebres, ya fallecidos  muestra que su estilo se basa en las formas usadas por los escritores de etapas pasadas, de alguna forma mezclando en alguna obra suya varios estilos.
 Describe un mundo en donde se olvidan los problemas, consiguiendo así la libertad que tanto desea.
Presenta el tema más tratado durante esa época, el porqué de su existencia, si vivir o morir, la función que tenían en la sociedad, y cómo buscar la solución al problema.
Otro aspecto interesante, es la libertad de los versos, en los que con sus medidas, refleja la libertad a la hora de expresar lo que siente, también expresa la libertad de la que querían disponer, los escritores de esta generación, querían que su opinión fuera tomada en cuenta, de la misma forma que los políticos.

El ritmo que se utiliza  nos implica sufrimiento de una persona, con lo cual esconda eses problemas de algún modo, se podría decir con los numerosos signos de puntuación que usa que expresa el largo proceso que conllevan estas situaciones: recordar y olvidar.
Se habla sobre la existencia y los sufrimientos que conlleva para lo cual se basta de algunos recursos literarios como la metáfora, la anáfora, el estribillo…
El poema presenta una mezcla entre verso libre junto con tiradas de versos alejandrinos, en algunos versos del poema. Tiene una rima asonante en los versos pares dejando los impares libres aunque eso sólo ocurre en algunas partes del poea como al final:

Disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Los versos presentan una serie de pausas a lo largo de todo el poema cuyo ritmo a la misma ves es lento ya que  el tema que trata es el olvido.

Presenta los siguientes recursos:
Metáforas: el autor usa este recurso para expresar sus sentimientos, algunos ejemplos de ello son: “En los vastos jardines sin aurora”, lo cual hace referencia a los recuerdos ya olvidados. “El viento escapa a sus insomnios”, refiriéndose a la salida para resolver los problemas. “En brazos de los siglos”, referido a tiempo en el que reflexiona sobre el olvido, entre otras.
Anáfora: usando para dar énfasis al poema, se  presenta con el interrogativo donde, presente en los versos impares.
 Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas…

Estribillo: lo cual también le da énfasis, como ocurría con el recurso anterior, está presente en el primer y último verso con Donde habite el olvido.

El verbo habite afecta de alguna forma frecuencia en la poesía, de forma que influye a todo el poema.

 Cernuda emplea con mucha frecuencia la sinalefa junto con la diéresis, para imponer la medida a los versos.

sábado, 17 de marzo de 2012

Función del poeta en la sociedad y función de la poesía: Historial de un libro


“Historial de un libro” comienza así: “Debo excusarme, al comenzar la historia del acontecer personal que se halla tras los versos de La Realidad y el Deseo, por tener que referir, juntamente con las experiencias del poeta que creó aquellos, algunos hechos en la vida del hombre que sufriera éstas.” (1994, 625)
 Este es un  artículo escrito en 1958 es como una pequeña biografía en la que el autor pretende dar cuenta del porqué de su producción, e ir explicándola con sus ideas sobre la poesía, por lo tanto, también habla de sus obras. Pero ya desde el principio dice lo difícil que es realizar una separación entre el poeta y el hombre. En esta obra asistiremos a su infancia, a su amistad con algunos miembros de su generación, a sus primeros viajes por el extranjero, a su vida durante la Guerra Civil y por último a su ya permanente exilio, vivido en Inglaterra, Estados Unidos y Méjico. Cernuda, que evita dar datos concretos de su intimidad, ofrece al lector detalles sobre algunos de sus afectos y, sobre todo, una cierta descripción de la que él cree que ha sido la progresión de su personalidad a lo largo de los sesenta años de vida.
En realidad, no se sabe muy bien si el texto sigue un orden cronológico de publicaciones o de experiencias vividas. No son ámbitos completamente separables, entran en la experiencia del autor otros hechos del mundo de la literatura como, por ejemplo, sus lecturas, que aparecen mencionadas aquí y allá, constantemente, como parte formante de su vida; tanto, que varias veces son ellas las que expresan lo vivido por el autor: “Unas palabras de Paul Éluard, «y sin embargo nunca he encontrado lo que escribo en lo que amo», aunque al revés, «y sin embargo nunca he encontrado lo que amo en lo que escribo», cifraban mi decepción frente a aquellas tres composiciones”. Habla de la “Égloga”, la “Elegía” y la “Oda”, que conformaron su segundo libro. Esta cita es muy reveladora de la función que Cernuda otorga a la poesía, pero quizás sea más clara a la luz del párrafo final:
… frente a la turbamulta que se precipita a recoger los dones del mundo, ventajas, fortuna, posición, me quedé siempre a un lado, […] por respeto a la dignidad del hombre y por necesidad de mantenerla; y no es que crea no haber cometido nunca actos indignos, sino que estos no los cometí por lucro ni por medro. Verdad que la actitud puede parecer a algunos tontería, y no ha dejado de parecérmelo también a mí bastantes veces. Pero ya lo dijo hace muchos siglos alguien infinitamente sabio: “carácter es destino”.
Al hablar de Égloga, Elegía, Oda, su segundo libro, lo que Cernuda expresa es que ya en su juventud intuía cuál era su cometido como poeta, aunque no dominase los medios para llevarlo a cabo. Ese cometido es plasmar en la escritura lo que ama, para que otros puedan amarlo también. La belleza lo sorprende, lo aturde, y él necesita explicarla, sacarla fuera de sí, para no sentir tal carga y para que otros, a su vez, la puedan apreciar. Pero esa labor requiere un entrenamiento paulatino y sutil, muy difícil de llevar a cabo: el avance progresivo en su técnica literaria y en su propio concepto de poesía.
A este respecto escribe Cernuda muchos párrafos en el artículo. Mezcladas con confesiones personales, recuerdos de viajes o impresiones de, intercala reflexiones de poética como la siguiente: “Es necesario que el poeta explore todas las ramificaciones, las posibilidades del tema, y las siga, relacionándolas dentro de la composición, para que un poema adquiera existencia”, o “Antes había tenido cierta dificultad en usar del verso libre; con el impulso que entonces me animaba, la dificultad quedó vencida, llegando a veces […] a utilizar versos de extensión considerable, en realidad versículos”.
Pues bien: ese avance en la técnica literaria es, en cierto modo, el tema de “Historial de un libro”. El “libro” al que hace referencia el título es La Realidad y el Deseo, su obra poética completa. “Historial de un libro” es, por tanto, el relato de cómo el poeta ha ido afilando su capacidad de expresión hacia una mayor capacidad para transmitir la belleza, para escribir lo que ama.
En la época moderna el artista toma mayor conciencia de sí mismo. Cernuda está persiguiendo su propio estilo y sus propios temas, que ofrece con un alto sentido de la responsabilidad: casi como una obligación ética.
El estilo cobra, por tanto, una importancia fuera de lo común. A lo largo del artículo, el autor critica varias veces a los que lo enjuiciaron mal o las modas literarias que nunca le han agradado y que contaban con el aplauso del público. En otro artículo, el poeta habla de “la honestidad del poeta, que es parte de su vocación”.
Como se ve, en ese “escribir-amar” están comprendidos la literatura y la persona, inseparablemente, radicalmente unidos. Por ese motivo, Cernuda nos ha avisado al principio de que no podrá separar al poeta del hombre que vive. Y, por eso también, puede terminar el texto con una reflexión sobre su personalidad.
“La poesía es el diálogo de un hombre con su tiempo”, escribió Antonio Machado, y algo así es lo que subyace debajo de este texto. Cernuda elude con “Historial de un libro” toda elevación academicista de su literatura y se ofrece al lector a través de sus libros, íntegro en poesía y persona.

domingo, 11 de marzo de 2012

Biografía


Luis Cernuda nace en Sevilla el 21 de septiembre de 1902. Es hijo de un militar de carácter inflexible que morirá durante la juventud de Cernuda.
Con motivo de la traslación de los restos de Bécquer , a los nueve años de  edad, empieza a leer poesía y, más tarde, un profesor lo anima a escribir versos y le corrige los que compone. Empieza a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla en 1919, siendo uno de sus profesores Pedro Salinas, quien lo ayudó con sus primeras publicaciones.
Al año siguiente fallece su padre. En 1923 deja la Universidad de Sevilla para hacer el servicio militar e ingresa en el Regimiento de Caballería de Sevilla. En 1924 volvió para terminar la carrera, lo que consiguió en 1926. Cernuda asiste con Higinio Capote y Joaquín Romero Murube a las tertulias literarias organizadas por Salinas.
Este poeta recibe la influencia de ciertos autores que lee como son  los clásicos españoles y autores franceses, especialmente André Gide, que supone para él una revelación. En 1925 conoce a Juan Ramón Jiménez y publica sus primeros poemas en Revista de Occidente. En 1926 viaja a Madrid; colabora en varias revistas, una de ellas malagueña gracias a la cual conoce al matrimonio de Manuel  Altolaguirre y Concha Méndez, a los que siempre le unirá una gran amistad, incluso en el exilio mexicano.
Lee a los surrealistas franceses, y le influyen en especial Pierre Reverdy y Paul Éluard; a este último lo traducirá más tarde.
En 1927 publica su primer libro lírico, Perfil del aire en la imprenta malagueña de Prados y Altolaguirre, pero es atacado por Juan Ramón Jiménez, quien considera a este libro demasiado influido por Jorge Guillén; esto, Luis Cernuda,  no se lo perdonará nunca.
 En diciembre asiste a los actos celebrados en el
Ateneo de Sevilla con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora, pero sólo como oyente, aunque ya había conocido a varios miembros de la que sería denominada después Generación de 1927. En 1928 fallece su madre. Ese mismo año visita a sus amigos malagueños (Altolaguirre, Prados, Méndez e Hinojosa); marcha a Madrid, donde conoce a Vicente Aleixandre. En noviembre Salinas le ayuda a conseguir un lectorado de español en la Universidad de Toulouse. Él viaja también a París, donde se aficiona al cine.
Se traslada luego a Madrid en 1929 y allí, desde 1930, trabaja en la librería de León Sánchez Cuesta. También asiste a diversas tertulias en compañía de Vicente Aleixandre y de Federico García Lorca; este último le presenta (1931) a un joven actor gallego llamado Serafín Fernández Ferro y Cernuda se enamora de él, pero este sólo le corresponde cuando necesita dinero. Nunca negó su condición homosexual, factor que le hizo ser considerado en su patria un «raro» y rebelde, dada la mentalidad poco abierta de la España de entonces.
 Este amor insatisfecho inspirará sus libros Donde habite el olvido y
Los placeres prohibidos. Gerardo Diego lo incluye en su Antología (1932) y, concluida su relación con Serafín, Cernuda se involucra en el proyecto de las Misiones pedagógicas, primero en la sección Bibliotecas y luego en el Museo ambulante. Con ellos recorre los pueblos de Castilla y Andalucía y conoce a Ramón Gaya y al pintor Gregorio Prieto. Colabora además en la revista Octubre de Rafael Alberti (1933).
Al año siguiente publica Donde habite el olvido y empieza a leer a los poetas del Romanticismo europeo. Más tarde colabora en la revista Cruz y Raya de José Bergamín y publica en ella sus traducciones de Hölderlin (1934). En 1936, poco antes de estallar la Guerra Civil, interviene en el homenaje a Valle-Inclán y publica la primera edición de su obra poética completa hasta entonces, bajo el título de La realidad y el deseo.
Se entera del asesinato de Federico García Lorca y le escribe una sentida elegía, "A un poeta muerto (F. G. L.)", cuyos dos últimos párrafos fueron censurados. Pasó dos meses como agregado de la Embajada Española en París y vuelve a Madrid, donde se alista en el Batallón Alpino; con él es enviado a la Sierra de Guadarrama. En abril de 1937 se traslada a Valencia, donde colabora con Hora de España y publica la citada elegía a Lorca; participa allí en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas, donde conoce a Octavio Paz, a quien volverá a ver más adelante en México. En el verano interpreta el papel de Don Pedro en la representación de Mariana Pineda dirigida por Altolaguirre. En 1938 parte al Reino Unido a dar un ciclo de conferencias y conoce a Rafael Martínez Nadal, quien será luego uno de sus estudiosos. En Oxfordshire ejerce de tutor de niños vascos refugiados, lo que le inspira el poema «Niño muerto»; luego trabaja como profesor en el internado Cranleigh School. Lee a los clásicos ingleses, en especial a los poetas metafísicos y a T. S. Eliot, pero también a Constantino Cavafis. Trabaja como lector de español en la Universidad de Glasgow, en la Universidad de Cambridge (1943) y el Instituto Español de Londres (1945), pasando los veranos en Oxford en compañía del pintor Gregorio Prieto. Termina Las nubes y escribe los poemas en prosa de Ocnos. En 1944 un nuevo amor le inspira los poemas de Vivir sin estar viviendo y desarrolla una intensa labor de crítico literario, publicando en el Bulletin of Hispanic Studies varios ensayos sobre poesía española. En 1945 traduce Troilo y Cresida de Shakespeare.
En 1947 se inicia su exilio norteamericano. Allí enseña literatura en el colegio de señoritas de Mount Holyoke (Massachusetts), puesto que desempeñará hasta 1952, y logra por fin la ansiada estabilidad económica. Tres viajes a México en 1949, 1950 y 1951 le hacen desear volver a vivir en una tierra donde se habla el español, en compañía del amplio exilio republicano refugiado allí gracias a la hospitalidad del presidente Lázaro Cárdenas. En 1951 es invitado por la revista Orígenes para dar conferencias en Cuba y amista con el escritor Lezama Lima.
Por fin consigue dejar su puesto y establecerse en
México capital en 1952. Allí se enamora de Salvador Alighieri, que había conocido en las vacaciones de 1951. A él están dedicados los Poemas para un cuerpo. En México vuelve a ver a Octavio Paz y a los Altolaguirre, en especial a su mujer, Concha Méndez, con la que pasa una temporada en 1953 en Coyoacán. Desde 1954 trabaja en la Universidad Nacional Autónoma de México como profesor por horas e investiga con una beca de El Colegio de México. En 1955 su figura es reivindicada en España por un grupo de jóvenes poetas cordobeses, el Grupo Cántico, lo que supone para él una gran satisfacción. En 1956 emprende la redacción de los primeros poemas de Desolación de la Quimera y en 1957 se imprimen los Poemas para un cuerpo y sus Estudios sobre poesía española contemporánea. Publica en México en la Cultura su biografía literaria, «Historial de un libro», con motivo de la tercera edición revisada y ampliada de La realidad y el deseo (1958). En 1959, con motivo del fallecimiento de Manuel Altolaguirre, se ocupa de editar las Poesías completas de su amigo y empieza a mantener correspondencia con jóvenes poetas españoles. En 1960 Carlos Barral le publica en Barcelona los ensayos contenidos en las dos partes de Poesía y literatura y en verano imparte un curso en la Universidad de California en Los Ángeles; entre 1961 y 1962 es profesor visitante en San Francisco y en este último año se publica en México Desolación de la Quimera. Entre 1962 y 1963 vuelve a impartir un curso en Los Ángeles.
El 5 de noviembre fallece en la Ciudad de México y es enterrado pocos días después en la sección española del Panteón Jardín.